“El otro” que baila en las películas de Lumière (Sevilla, 1898).

A Rosario Rodríguez Llorens

No es todavía mucho lo que se conoce acerca de las filmaciones de Lumière realizadas durante la Semana Santa sevillana del año 1898. El historiador del cine Jean-Claude Seguin ya señaló en un artículo imprescindible que, durante los últimos cinco años del siglo XIX, los operadores de la Casa Lumière estuvieron cuatro veces en España (en junio de 1896 en Madrid; en abril de 1897 en Barcelona y Sevilla; en diciembre de 1897 en Barcelona; y en abril de 1898 en Sevilla). Sin embargo, a pesar de que se ha especulado con la posibilidad de que fuera Alexandre Promio el autor de las películas de baile español rodadas en Sevilla en 1898, no parece existir ninguna evidencia de ello (cfr. “Alexandre Promio y las películas españolas de Lumière“. Actas del VI Congreso de la A.E.H.C. Madrid: Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España, 1998, pp. 11-33. Disponible en Cervantes Virtual. Universidad de Alicante).

Jacques Rittaud-Hutinet, que analiza las primeras 1000 películas rodadas por la casa Lumière apenas dedica unas líneas para comentar las películas de la compañía francesa rodadas en esa época, mientras que José María Claver Esteban tan sólo reseña los títulos de las películas en Luces y rejas. Estereotipos andaluces en el cine costumbrista español (1896-1939( (Sevilla: Centro de estudios andaluces, 2012, p. 38). Más allá de algunos comentarios breves y dispersos, ha sido Francisco Griñán, en su libro Las estaciones perdidas del cine mudo en Málaga (Málaga: Diputación de Málaga, 2009) quien hasta ahora ha escrito de forma más extensa sobre estas películas. Sin embargo, Griñàn se centra sobre todo en el film “La Malagueña y el Torero”, dada la temática de su libro.

Sabemos que el operador de Lumière rodó 20 películas entre el 3 de abril y el 1 de mayo, de las cuales 12 están dedicadas a la filmación de bailes españoles de escuela bolera, bajo el título genérico de Danses espagnoles (vistas 843-854).

Nos vamos a detener en el hombre que está situado a la derecha de la imagen nº 1. Sí, ese hombre con bigote que viste traje negro, ajustado en la cintura, y que toca las castañuelas mientras una mujer baila en el centro del semicírculo, ante la mirada atenta de quien parece su mentor, ataviado con traje goyesco. Si vemos la película completa, el hombre al que nos referimos no sólo acompaña con el ritmo,sino que realizará pasos de baile de forma intermitente, adelantándose y atrasándose como conviene a la ejecución de este baile.

Boleras robadas (deux)

Imagen 1. Fotograma de “Boleras robadas” (#846). Lumière, 1898. Catalogue Lumière (online). https://catalogue-lumiere.com/boleras-robadas-ensemble/

El catálogo de Michel Aubert y Jean-Claude Seguin sobre la filmografía de Lumière (La production Cinématographique des Frères Lumière. Paris: BIFI, 1996) concluye que las filmaciones se realizaron en los Reales Alcázares de Sevilla, mientras que Griñán afina su localización en el Pabellón de Carlos V o llamado también Cenador de la Alcoba. Sobre las películas, Griñán escribe:

Entre las singularidades que se aprecian a lo largo de la serie, también destacan los tiros de cámara, ya que, en lugar de permanecer estático en una posición, el operador trasladó el punto de vista en varias ocasiones durante el rodaje de las diferentes escenas. Desde la toma frontal a la fachada del Cenador de la Alcoba, la visión de la cámara llegó a moverse casi 90 grados, hasta ocupar una posición paralela al edificio en el que el protagonismo del decorado pasa a centrarse en los jardines de los Reales Alcázares (p. 30).

“Entre bailarines, músicos y acompañamiento -adelantará Griñán-, en los fotogramas se observan hasta diez artistas que varían en número y función según la película y el tipo de baile” (p. 29). En concreto, el grupo está formado por dos guitarristas, seis bailarinas y dos bailarines. Los bailarines masculinos aparecen en todas las películas de la serie.

Pero, ¿Quiénes son esos bailarines masculinos que parecen dirigir la actuación? De manera sorprendente, los estudios sobre sobre el flamenco y la escuela bolera se han ocupado de muy tangencialmente sobre estas películas de Lumière. José Luis Navarro, en su libro con el título nada pretencioso de La danza y el cine, vol. 1 (Sevilla: Libros con duende, 2013) no dedica ni una sola línea a su análisis.  Cristina Cruces Roldán, quien ha trazado un necesario  y rico panorama general de la temprana producción cinematográfica del baile español en su artículo “Bailes boleros y flamencos en los primeros cortometrajes mudos. Narrativas y arquetipos sobre’lo español” (Revista de dialectología y tradiciones populares. Vol. LXXI, nº 2, 2016, pp. 441-465) tampoco se atreve a identificar sus nombres, aunque constituye un patrimonio del conocimiento general en el mundo del flamenco que uno de los integrantes del grupo es el maestro sevillano José Otero Aranda. Y José Luis Ortiz Nuevo, que ha dedicado un extenso y valioso libro a su biografía privada y profesional (Coraje. Del maestro Otero y su paso por el baile. Sevilla: Libros con duende, 2013) tampoco hace referencia alguna a la participación de Otero en las películas de Lumière.

Sabemos por tanto, sin ningún género de dudas, que es el maestro Otero quien aparece en dichas filmaciones de 1898. Pero ¿quién es el otro bailarín que le acompaña?

Las respuestas a estos tipos de preguntas suceden a veces de forma azarosa y/o tangencial a la investigación que uno lleva en curso. En este caso, la repuesta se dio en mitad de la escritura de mi artículo sobre la identificación de los artistas que aparecen en las películas de Lumière sobre bailes españoles rodados en la Exposición Universal de París de 1900 (“Who is who in the Films of Spanish Song and Dance at the Paris Exposition, 1900”) y cuyos resultados preliminares y provisionales pueden consultarse en este mismo blog. Por entonces, Rosario Rodríguez Llorens, profesora del Conservatorio Superior de Danza de Valencia y autora de un precioso libro que rescata la figura del bailarín valenciano Francisco Miralles (Francisco Miralles. Pasos de baile para una leyenda. Valencia: L’Eixam Edicions, 2015) leyó mi artículo sobre el Negro Meri y se ofreció generosa para aportarme algunas informaciones de interés que pertenecen a su archivo personal. Después, tras una abundante comunicación vía e-mails, me llegaba la hora de preguntarme por el bailarín que aparecía en la película de Lumière de 1900 titulada, por un error en el catálogo original de Lumière que invierte los nombres, “Cuadro Flamenco”. Me preguntaba entonces si podría ser el maestro sevillano José Segura, pues él participaba como director de baile de la compañía que actuaba en el espectáculo “L’Andalousie au Temps des Maures”, en el parisino Trocadero, durante la Exposición Universal. Y no había forma de saberlo a ciencia cierta pues no disponíamos de una imagen de Segura, ni de referencia alguna sobre su participación en estas películas. El caso es que pregunté a Rosario y ella, muy amablemente, me envío la única fotografía que parece haber de este maestro de la escuela bolera.

La fotografía se encuentra en un reportaje ilustrado de René Bachet, titulado “Onze Jours en Espagne. II”  y publicado en la Revue Illustrèe (15-6-1897, pp. 291-307). El reportaje de Bachet dedica su segunda entrega a las ciudades de Sevilla y Granada. Tras llegar a Sevilla, y antes de visitar el establecimiento de Manuel Ojeda, el famoso Café del Burrero de la calle Sierpes, Bachet describe su visita a una academia de baile de la ciudad:

Venir a Sevilla sin ver bailar la seguidilla o el bolero, habiendo sufrido dieciocho horas de horno crematorio para solo tener conocimiento del fandango y regresar a París para decir “No he visto la cachucha”, sería un deshonor irreparable. Nos debemos bailarines españoles. Vamos a pagar lo que cueste. Nuestro guía nos está esperando allí. Después de la cena, servida en una sala morisca para disfrutar de  los arabescos en beneficio de la vida, él nos conduce a la casa de José Segura, maestro de baile, que va a dar la lección a sus jóvenes estudiantes.

En una sala baja, blanqueada de cal, a la luz humeante de tres lámparas de petróleo, una docena de bailarines se reúnen, hombres y mujeres jóvenes; los vecinos vinieron a sentarse junto a nosotros en el banco circular. El aliento de un acordeón esboza un estribillo y la pequeña fiesta comienza.

Primero un ruido ensordecedor de castañuelas, a continuación, impulsado por el ritmo, y de repente, todos están en movimiento. Es un entrecruzamiento general, de avant-deux y de caballeros en solitario, de balanceos ondulantes y entrechats febriles. Los oídos nos tintinean, nuestra cabeza gira. Durante dos horas pasan ante nosotros todos los bailes españoles. Una de las bailarinas nos hizo felices, una morena de quince años, roja de placer, una blusa de color rosa sobre una falda negra que de tanto en tanto, en el destello de un jeté-battu, deja entrever las medias de color rosa alrededor de las cuales se enrollan los lazos de encaje. Imposible de soñar más gracia. Su deliciosa cara se ilumina de la emoción y del placer del baile. Todo ese pequeño mundo se divierte por sí mismo y nos olvida por completo. Uno se acuerda de nosotros para pedir vino blanco. Hay un vaso para veinte personas. y yo prefiero beber poco después de la chica de la blusa rosa que después de la anciana ciega, mi vecina que vino a escuchar el baile. (op. cit., p. 294).

Nota: En cursiva van las acepciones vinculadas a pasos y movimientos del mundo del ballet que no he sabido traducir. “Escuchar” es cursiva del autor.

La fotografía del reportaje de la visita de Bachet a la casa de José Segura, tomada al parecer en 1897, se intitula “José Segura et sa troupe” [José segura y su compañía]. En el centro de la imagen, sentado entre dos pupilas y con un puro en la boca, se encuentra el maestro Otero, con quien Segura mantenía una relación de estrecha colaboración y amistad. De pie, a la izquierda del grupo, se encuentra el maestro Segura interpretando un baile con otra de sus alumnas. José Luis Ortiz Nuevo ha señalado la presencia de ambos maestros en una fiesta celebrada en el Salón de Oriente de la sevillana calle Trajano en 1896, que constituye “el inicio de la memoria publicada de José Otero” y en donde todavía el maestro Segura era el director de una recién formada Compañía Sevillana de Bailes, al parecer con la intención de convertirse en uno de los atractivos dancísticos principales del público extranjero en la capital hispalense (Coraje, p. 22).

Fotografía de Segura

Imagen 2. Fotografía de José Segura y su compañía. “Onze Jours en Espagne. II” (Revue Illustrèe, 15-6-1897, pp. 297). Biblioteca Nacional de Francia.

Pero volvamos al asunto que nos había traído hasta aquí: las películas de Lumière rodadas en Sevilla en 1898. Estas películas, aunque no podrían revelar por sí solas la posición privilegiada de Otero en los círculos pedagógicos de la danza en la Sevilla de 1898,  al menos parecen descubrirlo con un papel más mucho más destacado que el del propio Segura. Por otro lado, si acercamos el plano de la fotografía mencionada de José Segura y la comparamos con alguno de los fotogramas que permitan observar con solvencia el rostro del bailarín, parece que ambas imágenes retratan a la misma persona: además del bigote, muy usado en la época, la nariz aguileña, la barbilla pronunciada, las cejas arqueadas y la forma de su cabello, con esas entradas prominentes que se dejan caer de forma recta y abrupta hacia el final de la patilla, formando un ángulo recto.

Comparativa

Imagen 3. Fotografía publicada por la Revue Ilustreé y fotograma de “Boleras robadas” de Lumière (Archivo de la Filmoteca Española).

Tenemos pues un documento importante, a falta de poder encontrar otros materiales para confirmar la hipótesis, que parece señalar la presencia del maestro José Segura en las películas de Lumière de 1898. No, José segura no es el bailarín que aparece en una de las filmaciones de Lumière de 1900. Pero a veces, en la investigación como en otras vertientes de la vida misma, las negaciones y contrariedades que parecen convocar al desaliento se convierten en asombrosas revelaciones que apenas podíamos sospechar. Algo hemos avanzado, ¿no les parece?

 

 

 

The Carmencita Leaks: deontología profesional y mala praxis en un caso de investigación sobre el flamenco en los inicios del cine.

 

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Confiamos en que con este libro “desfaceremos” ese incomprensible y contumaz “entuerto” llamado “silencio”. Un agravio cometido y repetido durante más de un siglo por la historiografía flamenca.

José Luis Navarro y José Gelardo, Carmencita Dauset. Una bailaora almeriense. Almería: La Hidra de Lerna, 2011, p. 9.

Este  último fin de semana de enero de 2017 aparecía en los kioscos de toda España un número de la revista El Cultural, que se vende junto al diario El mundo, dedicado a la exposición sobre la historia del flamenco que la Biblioteca Nacional de España abrirá al público a partir de esta semana y hasta el 2 de mayo. En este último número y al hilo de la inminente exposición, el veterano periodista de RNE y divulgador del flamenco José María Velázquez-Gaztelu firma un extenso artículo titulado “Flamenco. Instante y destino”. En dicho artículo puede leerse al respecto de la bailarina Carmencita: “Recientemente biografiada y prácticamente descubierta, al menos en sus principales rasgos, por los catedráticos José Luis Navarro y José Gelardo… fue la primera mujer que apareció en un kinetoscopio inventado por Thomas A. Edison, grabando en una cinta de veintitrés segundos de duración un baile denominado ‘Danza española'” (p. 35).

Como ese párrafo silencia mi trabajo sobre la artista de Almería, y dado que se atribuye su descubrimiento, “al menos en sus principales rasgos”, a los profesores citados, me veo en la obligación, tras varios años de ninguneo por parte de un cierto sector del “establishment” flamenco, de contar la peripecia completa de dicho descubrimiento. Sigue leyendo

Bailes españoles en la Exposición Universal de París, 1900 (I): El Palais de la Danse

Palais de la danse

Imagen nº 1. Palais de la Danse.

El Palais de la Danse, ubicado en la Rue de Paris, se inauguró el 25 de mayo de 1900 con motivo de la Exposición Universal (Le Petit Parisiene, 25-5-1900, p. 3). Con un capital social de 750.000 francos, este edificio art noveau fue diseñado por el arquitecto Lemarié y decorado por el pintor, cartelista e ilustrador Manuel Orazi (Roma 1860 – Paris 1934). Sigue leyendo

Flamencos en la Exposición Universal de París de 1900 (II): El lugar de filmación de las películas de Lumière.

Por Kiko Mora

 

Lumiere. Danses espagnoles a la feria sevillanos. Vue 1123

Imagen nº 1: Fotograma de la película “Danse espagnole a la feria Sevillanos” (vue 1123).

El catálogo de Michelle Aubert y Jean-Claude Seguin, titulado La production Cinématographique des Frères Lumière, contiene una información muy exigua sobre las dos películas de bailes flamencos y boleros realizadas por la compañía Lumière durante la Exposición Universal de París de 1900 y, por tanto, deja abiertos muchos interrogantes al respecto.  Sigue leyendo

¡Y dale con Otero!… Flamencos en la Exposición Universal de París de 1900

Por Kiko Mora

Detalle película

Imagen nº 1: Detalle de un fotograma de la película “Danse espagnole de La Feria Sevillanos”. Hermanos Lumière, 1900.

Observen la imagen que sirve de pórtico general a este post. Pertenece a una película rodada para el cinematógrafo de los hermanos Lumière durante la Exposición Universal de París de 1900. En ella aparecen siete personajes sentados, dispuestos a la manera de un cuadro flamenco. Sigue leyendo