The Carmencita Leaks: deontología profesional y mala praxis en un caso de investigación sobre el flamenco en los inicios del cine.

 

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Confiamos en que con este libro “desfaceremos” ese incomprensible y contumaz “entuerto” llamado “silencio”. Un agravio cometido y repetido durante más de un siglo por la historiografía flamenca.

José Luis Navarro y José Gelardo, Carmencita Dauset. Una bailaora almeriense. Almería: La Hidra de Lerna, 2011, p. 9.

Este  último fin de semana de enero de 2017 aparecía en los kioscos de toda España un número de la revista El Cultural, que se vende junto al diario El mundo, dedicado a la exposición sobre la historia del flamenco que la Biblioteca Nacional de España abrirá al público a partir de esta semana y hasta el 2 de mayo. En este último número y al hilo de la inminente exposición, el veterano periodista de RNE y divulgador del flamenco José María Velázquez-Gaztelu firma un extenso artículo titulado “Flamenco. Instante y destino”. En dicho artículo puede leerse al respecto de la bailarina Carmencita: “Recientemente biografiada y prácticamente descubierta, al menos en sus principales rasgos, por los catedráticos José Luis Navarro y José Gelardo… fue la primera mujer que apareció en un kinetoscopio inventado por Thomas A. Edison, grabando en una cinta de veintitrés segundos de duración un baile denominado ‘Danza española'” (p. 35).

Como ese párrafo silencia mi trabajo sobre la artista de Almería, y dado que se atribuye su descubrimiento, “al menos en sus principales rasgos”, a los profesores citados, me veo en la obligación, tras varios años de ninguneo por parte de un cierto sector del “establishment” flamenco, de contar la peripecia completa de dicho descubrimiento.

2006-2009

El 27 de febrero de 2006, una noticia del diario El País, anunciaba el volcado en Google de más de cien películas antiguas procedentes de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Entre ellas, aparecía la cinta titulada “Carmencita“. Un año más tarde, el Museo Reina Sofía realizaba una retrospectiva titulada “La noche española. Flamenco, vanguardia y cultura popular, 1865-1936“, donde se exhibió por primera vez en el siglo XX dicha cinta en nuestro país.

2010

La película continuó subida en Google hasta que en la primavera de 2010 llegó hasta mi conocimiento. En el curso de una investigación más general sobre el baile español en los inicios del cine, me pregunté entonces sobre la identidad de la protagonista. La entrada de la wikipedia en inglés, ya eliminada por su falta de exactitud, pero que todavía permanece en su versión francesa, atribuía su identidad a una bailarina nacida en 1868 en Aliquippa, (Pennsylvania). Un día contaré las razones de ese error. El caso es que quise averiguar entonces la veracidad de la información y, tras varios meses de investigación, presenté los resultados preliminares en el XI Congreso de la SIBE/VI Congreso IASPM España, celebrado  en la Universidad de Lisboa entre el 28 y 31 de octubre de 2010, presentación que contó con un buen número de testigos. En la presentación se hacía un descubrimiento muy sustancial, a mi juicio: la artista que aparece en la película es una bailarina de flamenco y escuela bolera que se llama Carmen Dauset Moreno y es cuñada del cantaor Rojo el Alpargatero. Desde que la película para kinetoscopio se realizó en 1894, nadie antes había ofrecido este dato, y por tanto, la biografía publicada en 2011 por los profesores José Gelardo y José Luis Navarro se benefició de una información muy relevante de la que no citaron la fuente en ningún momento.

Unos días más tarde, di a conocer esos resultados a través de la página oficial de la Universidad de Alicante, mi lugar de trabajo, el día 8 de noviembre de 2010. En los días siguientes, los telediarios de las televisiones autonómicas Canal 9 y Canal Sur, así como varios periódicos, revistas y portales web se hicieron eco de la noticia, entre ellos World Music 1, ABC , El Mundo y  La Verdad. 

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ABC, 9-11-2010, p. 61. Edición impresa.

La noticia de El Mundo, por ejemplo, decía:

El séptimo arte parece haberse nutrido del talento español para dar sus primeros pasos. Si hace unos días salía a la luz que Concha Piquer grabó el primer filme sonoro en español, cuatro años antes de “El cantor de jazz”, ahora se ha descubierto que otra española, Carmen Dauset Moreno, fue la primera mujer en protagonizar una cinta de cine mudo.

El descubrimiento ha sido avalado por el investigador de la Universidad de Alicante, Kiko Mora Contreras, quien ha estudiado la participación de esta bailaora flamenca y de escuela bolera en una de las cintas con las que Thomas Alva Edison promocionó su nuevo invento, el kinetógrafo, en la Exposición Universal de 1893.

Conocida con el nombre artístico de Carmencita, Carmen Dauset Moreno, nacida en Almería en 1868, fue cuñada del cantaor alicantino Antonio Grau Mora, más conocido como Rojo El Alpargatero y uno de los impulsores principales de los cantes mineros de La Unión (Murcia).

Una semana más tarde, el diario La Voz de Almería, interesado por la  artista nacida en esta ciudad, me publicaba una entrevista en el que se desgranaban otros datos sobre su estancia en Nueva York.

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La Voz de Almería, 15-11-2010, p. 38.

Un par de semanas después, el mismo diario publicaba otra entrevista al profesor José Gelardo sobre Carmencita. Así que no hace falta ser muy perspicaz para saber que Gelardo y Navarro ya son conscientes tanto de la noticia como de mi entrevista. De hecho, en la introducción a dicha entrevista el periodista Federico Utrera escribía:

Así que en breve espacio de tiempo se van a producir dos acontecimientos literarios. Por un lado el que anticipaba Evaristo Martínez: un profesor de la universidad de alicante, Kiko Mora Contreras, tras su paso por la Universidad Estatal de Ohio, preparaba una monografía para una revista científica con sus pesquisas en EEUU sobre Carmencita. De otro, el flamencólogo murciano Gelardo Navarro con un libro sobre ella. De esta sana rivalidad aflorará más cantidad y calidad de información sobre uno de los personajes almerienses más fascinantes del siglo XIX, del que apenas nada se sabía.

El deseo de Federico Utrera de una “sana rivalidad” no parece haberse cumplido por una de las partes, como enseguida explicaré. Con todo, José Gelardo tenía muy buenas razones para aparecer. Él había escrito  las biografías sobre los cantaores Rojo el Alpargatero (Antonio Grau Mora), y Antonio Grau hijo, respectivamente cuñado y sobrino de  Carmencita. Publicados en 2007 y 2008, ambos libros (de los que luego hablaré), ofrecen información muy relevante sobre la bailarina almeriense. De hecho, la información contenida en el primero, el único que yo conocía en aquel momento, es uno de los determinantes para establecer la conexión entre la bailarina y su aparición en la película de Edison. Cuando publiqué en noviembre de 2011 en Lumière mi artículo “Carmencita on the Road: baile español y vaudeville en los Estados unidos de América“, la nota 2 daba cuenta expresa de la deuda contraída con el trabajo de José Gelardo.

2011

En abril de 2011 se publicó la biografía de los profesores José Luis Navarro y José Gelardo, con el título de Carmencita Dauset. Una bailaora almeriense. Los autores escriben al respecto de la relación de la artista con la película de Edison:

Entre las primeras escenas grabadas [por Edison] destacan los números de vaudeville y, entre ellos, las más afamadas bailarinas del momento: Chrissie Sheridan, Ella Lola, Annabel Whitford y, por supuesto, nuestra Carmencita.

El baile de Carmencita, titulado “Danza española”, fue la primera escena filmada. Se rodó a mediados de 1894. William Heise tomó las imágenes y William Kennedy Dickson firmó la dirección.

(…) Carmencita viste una falda acampanada y hace continuas vueltas y giros hacia adelante y hacia atrás, con pequeños destaques. ¡Lástima que sea una cinta muda!

En su día algunos la consideraron escandalosa, porque en esos giros a la bailarina se le podían ver los calzones. Tanto es así que se considera que por culpa de esta cinta se inició la censura cinematográfica en Norteamérica.

Un párrafo introductorio, cuatro fotografías, a dos páginas, de películas de bailarinas de la época, entre ellas la de Carmencita, una escueta información sobre la procedencia original y custodia actual de la cinta, y una somera descripción del baile que se interpreta, es todo lo que podemos encontrar sobre la relación de esta artista con la película de Edison. Sin embargo, en esta sección denominada “El kinetoscopio de Edison” (pp. 43-46 y en otra sección, p. 73), no se cita ninguna fuente que indique la procedencia de la información. Entonces y ahora, un golpe de ratón al portal web de la Biblioteca del Congreso nos la hubiera proporcionado. Una buena parte de ella ya estaba contenida en la nota de prensa sobre los resultados de mi investigación, publicada por el portal web de la Universidad de Alicante en 2010, donde se ofrecen nuevos datos de la estancia de Carmencita en EEUU. En cuanto a la cuestión de la censura cinematográfica de la película, tampoco se indica fuente alguna, sin que la bibliografía aportada al final parezca sacarnos de las dudas. En realidad, el único libro que se referencia en la bibliografía de la relación de Carmencita con el cine es “Before the Nickelodeon: Edwin S. Porter and the Edison Manufacturing Company“, de Charles Musser. Pero allí nada se habla de la censura de la película, ni, por supuesto, de la identidad real de la protagonista.

Añadiré ahora que las reseñas y noticias publicadas en los periódicos acerca de mi investigación en 2010, perfectamente visibles en su edición virtual, así como mi entrevista en La voz de Almería fueron absolutamente pasadas por alto en la biografía de Gelardo y Navarro.

En mayo de 2011, presenté mis resultados ampliados de la investigación en un Music Research Forum organizado por la School of Arts and Culture de la Universidad de Newcastle.

Fue a primeros de noviembre de 2011, seis meses después de la publicación de la biografía, cuando apareció mi artículo sobre la estancia de Carmencita en Nueva York. Naturalmente que, para terminar de escribirlo, yo había leído esta biografía publicada de la artista; se hace una referencia a ella en mi trabajo, como no podría ser de otra manera. Tras leerlo, decidí desviar un poco el camino y centrarme justo en aquellos aspectos que allí no se trataban, o se trataban muy de pasada: las giras que la artista realizó fuera de la ciudad de Nueva York; las circunstancias más cercanas (a través de referencias citadas) a la aparición de Carmencita en la película, y otros muchos asuntos que valorará el lector según su criterio. Entre ellos, la aportación del dato sobre la primera aparición del cante flamenco en un escenario neoyorquino en 1893. Ahora sé que hice muy bien en no ofrecer a la prensa  de 2010 este resultado de la investigación preliminar. En el mundo del flamenco se juega duro con esto.

El caso es que mi artículo de 2011 ocupó una modesta atención en los diarios de la prensa local. La opinión de Murcia, Información de Alicante y El correo de Andalucía trataron el asunto. Brook Zern lo reseñó con detalle en The Flamenco Experience, Faustino Núñez se hizo eco de él en El afinador de noticias, Manuel Bohorquez  reconoció mi descubrimiento de 2010 en su blog La Gazapera de El Correo de Andalucía; así como Cristina Cruces Roldán, Lénica Reyes Zúñiga y José Miguel Hernández Jaramillo, y Cristina Marinero, en artículos científicos y capítulos de libros; aparece citado en el catálogo de la exposición “100 Hundreds Years of Flamenco in New York“, realizada en 2013 en la New York Public Library del Lincoln Center, a cargo de K. Meira Goldberg, Ninotchka D. Bennahum y Michelle H. Hayes. Y La voz de Almería volvió a hacerme una entrevista sobre el asunto.

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La voz de Almería, 28-11-2011, p. 30

El portal flamenco Jondoweb también cubrió la noticia en 2011.  José María Velázquez-Gaztelu, a la sazón responsable del artículo publicado en El Cultural, es un asiduo colaborador del portal. ¿No conocía el periodista las noticias de prensa publicadas en 2010 en internet acerca de la vinculación establecida en mi investigación entre la cuñada de El Rojo  y la película de Edison? ¿No conocía tampoco la reseña del contenido de mi artículo de 2011, publicado en la revista donde él mismo participa? ¿Ignoraba también mis investigaciones de 2014 y 2015 de las que ahora hablaré? ¿O le pareció que no merecía destacarse lo que de pionero pudiera haber en todos ellos? Luego me detendré sobre este asunto.

2013-2015

En 2013, José Luis Navarro publicó un volumen con el título de La danza y el cine. Al hablar sobre la película de Carmencita, el catedrático de la Universidad de Sevilla pudo haber citado mis investigaciones, como las de algunos otros, pero no lo hizo. En su lugar, Navarro reprodujo una síntesis literal de lo aparecido en la biografía ya publicada, no añadió ninguna información nueva al respecto de la película y aportó una nota a pie de página que decía lo siguiente: “Véase el trabajo que le dedico con José Gelardo Carmencita Dauset. Una bailaora almeriense, Almería, 2011″ (p. 14). ¡Bendito ejercicio de solipsismo intertextual!

En 2014, publiqué un extenso artículo en Zer, la revista de comunicación de La Universidad del País Vasco (Carmen Dauset Moreno: primera musa del cine estadounidense) en el que analizo en profundidad los antecedentes, contexto, contenido y significado de las películas de Carmencita, así como de la censura sufrida en Ashbury Park (New Jersey). Y digo “las películas” porque también analicé una segunda toma, distinta de la conocida, que se encuentra custodiada en la Universidad de Sheffield.  En 2012, días antes de entregar mi manuscrito a la revista,  realicé el procedimiento acostumbrado. Envié mis resultados al portal web de la UA, y enseguida apareció de nuevo en los periódicos (ABCInformación, Las provincias, Levante, La Rioja, Ideal, El diario montañes, La Verdad) la noticia acerca de la censura de la película, la primera en la historia del cine norteamericano. El artículo, como digo, no se publicó hasta 2014, pero el manuscrito ya se había entregado dos años antes, como  puede apreciarse en la cabecera del mismo. Gelardo y Navarro dan por sentado en su biografía que la censura se efectuó sobre la película que puede verse en YouTube. Yo me esforcé en demostrar que se produjo con la exhibición de la que se custodia en Sheffield, película que desconocen. Su trabajo no cita las fuentes. El mío sí.

Ya en 2015, volvió a aparecer otro artículo mío sobre la artista, publicado por la revista España Contemporánea y titulado “Carmencita en cinco fragmentos y una coda“.  En ese artículo se realizaba una aproximación a la biografía de la artista a través de algunas de las fotografías más relevantes de las que se dispone. Pues bien, en 2016 el catedrático José Luis Navarro volvió a publicar, en la sección “Una ventana abierta a la investigación”, un artículo titulado “Primeras fotografías flamencas“, en el número 2 de la revista La musa y el duende, donde se refiere a algunas tomas de la artista, algunas de ellas realizadas en Nueva York.  Por supuesto, los lectores no encontrarán allí ninguna cita a mi artículo (ni a ningún otro), a pesar de la estrechísima relación con el asunto de que se trata. Los interesados podrán evaluar el contenido de ambos artículos si pinchan en los enlaces, y la contribución a la biografía de Carmencita que en ellos se hace.

En definitiva, tanto la biografía de 2011 como los trabajos posteriores de José Luis Navarro sobre la artista de Almería no hacen referencia alguna a mis investigaciones. Tampoco a las de aquellos investigadores norteamericanos que han contribuido a conocer su figura.

Para ir desanudando los elementos que intervienen en este asunto se me ha ocurrido exponer por apartados los elementos en juego:

  1. Son los hermanos Dickson (Antonia y William), y el historiador Terry Ramsaye quienes, entre 1895 y 1926, realizan las primeras menciones de la artista en relación con su aparición en la cinta de Edison. Desconocen todos los aspectos de su vida, excepto su nacionalidad y su fama en Nueva York como bailarina de vaudeville.
  2. Es el historiador norteamericano Gordon Hendricks el que, en un libro publicado en 1966, señala la peculiaridad de Carmencita como primera mujer en aparecer en una película para kinetoscopio de Thomas Alva Edison. Hendricks aportó también la fuente documental de prensa al respecto. Pero la información ofrecida sobre la bailarina es tan exigua como las de los anteriores.
  3. Será otro historiador del cine, Charles Musser, quien en los años 90 transcriba el texto de prensa citado por Hendricks que testifica la estancia de Carmencita en Black Maria, el estudio de Edison; y también nos ofrezca datos biográficos y fuentes de información muy valiosas del paso de la artista por Estados Unidos.
  4. Fueron los profesores Vanessa Toulmin y Charles Musser quienes rescataron la segunda toma de la Carmencita de Edison. La cinta se expuso en el Festival de Cinema Muto de Sacile (Italia) en 2006.
  5. Gordon Hendricks es, que yo sepa, quien primero aporta información de la censura que sufrió la película de Carmencita. Mi trabajo de 2014 extiende bastante el análisis de ese asunto.
  6. Ni  los Dickson, ni Ramsaye, ni Hendricks ni Musser relacionan a la artista con la familia de Rojo el Alpargatero, ni conocen su pasado de bailarina en España.
  7. Es José Gelardo, quien en sus biografías sobre El Rojo y su familia, aporta una abundante información de los primeros años de la carrera de Carmencita en España. Será en su primera biografía, de la que nada se habla de ella en relación con el cine, donde tome a Carmencita por esposa del cantaor, en lugar de su cuñada. Luego enmendará el error en la biografía del hijo del cantaor.
  8. Es José Gelardo quien aporta por primera vez en España en 2008 algunos datos nuevos sobre la estancia de Carmencita en USA (Antonio Grau, “Rojo el Alpargatero” hijo. El último de una saga flamenca, pp. 56-59). Es de suponer que Gelardo desconoce en aquel momento a los autores estadounidenses citados que escriben sobre el cine de la época. Quizá sea por ello por lo que tampoco hay ninguna cuenta en este libro acerca de la relación de Carmencita con la película de Edison.
  9. Es José Gelardo quien, en este mismo libro, conecta la identidad real de la artista con el famoso retrato de la artista pintado por William Merrit Chase. Del famoso cuadro de John S. Sargent, nada se menciona.
  10. En 2010, el profesor Kiko Mora identifica a la mujer de carne y hueso que se encuentra detrás de la artista “Carmencita”: Carmen Dauset Moreno. La noticia se propaga a través de los diarios y otros portales en la red. Mora es también quien vincula a esta mujer (como artista ya se conocía antes) con los cuadros de Sargent, y ofrece otros datos que no se proporcionan en la biografía que Gelardo dedica a Antonio Grau hijo.
  11.  En 2011, Gelardo y Navarro publican su biografía de la artista. La extensión de la biografía ocupa 76 páginas, profusamente adornada con imágenes. Hasta su publicación, José Luis Navarro tenía referencias, si no me equivoco muy breves y muy dispersas, sobre Carmencita en algún artículo. En ninguno de ellos hay constancia alguna de la vertiente cinematográfica de la almeriense, ni  de su conexión con los cuadros de los pintores citados, ni tampoco de la identificación de su nombre real.
  12. En 2011, 2014 y 2015, Mora publica la ampliación de los resultados de 2010 sobre la estancia de Carmencita en Nueva York, incluida la película.
  13. La biografía de Navarro y Gelardo no es la primera biografía de Carmencita. James Ramírez, amigo de la artista, ya publicó una en Nueva York en 1890. Pero uno de los méritos de la  primera es haber incluido en la parte final una traducción del libro de Ramírez (pp. 93-142).Cuando Ramírez publique el suyo, todavía la artista no ha visitado el estudio de Edison.

Conclusión: La biografía de Navarro y Gelardo no aporta ninguna información novedosa con relación a la aparición de la artista en la película. Toda la información allí contenida, excepto la descripción del baile, que se despacha en tres líneas, se basa en otras fuentes anteriores que no se citan, incluidas las de mi descubrimiento.

Así pues, nos hallamos a principios de 2017 con un artículo de Velázquez-Gaztelu en una revista de difusión nacional en el que se advierte que los profesores Gelardo y Navarro han “prácticamente” descubierto a la artista de Almería, “al menos en sus principales rasgos”. ¡Eureka!  Insertada la conexión de Carmencita con la película de Edison en el mismo párrafo de la valoración, el artículo da a entender al lector que el descubrimiento de esa conexión es también obra de los profesores citados. No es la primera vez, sucede algo muy parecido en su biografía. Así fue cómo en su “Introducción”, tras hacer tres afirmaciones que pueden derivarse legítimamente de sus trabajos, los autores colaron mi descubrimiento al destacar la labor pionera de la almeriense en los inicios del cine:

La primera que cruzó los Pirineos y se plantó en París. La primera que surcó los mares y volvió loco al público neoyorquino. La primera que posó para pinceles famosos. La primera mujer que se puso delante de la cámara cinematográfica y que apareció en las primitivas pantallas, cuando el cine era un recién llegado al mundo del ocio y la cultura (p. 9).

Aunque, como digo, las primeras afirmaciones se derivan de los trabajos de Gelardo y Navarro, la primera afirmación es indiscutiblemente falsa, pues Carmencita no fue la primera flamenca que “cruzó los Pirineros y se plantó en París”. Si seguimos las investigaciones de Ángeles Cruzado publicadas en el libro que firman José Luis Ortiz Nuevo, la autora y yo mismo, (La Valiente. Trinidad Huertas “La Cuenca” Sevilla: Libros con duende, 2016), los primeros flamencos conocidos llegaron a París en enero de 1880, con la troupe dirigida por el empresario Antonio Calzadilla. Y en la parte del elenco femenino que forma esta compañía no está Carmencita, pero sí otras dos artistas de gran importancia para la construcción de la historia del flamenco en el último cuarto del siglo XIX: Trinidad Cuenca y Dolores La Parrala.

Quisiera decirle al periodista responsable del artículo de El cultural que la aportación fundamental de mi trabajo de 2010 se puede explicar básicamente en una frase: Carmencita, la estrella del baile español que aparece en una película de Edison, se llama Carmen Dauset Moreno, que ya sabemos que es cuñada y pareja de baile del cantaor y guitarrista Rojo el Alpargatero. Para eso tuve que cruzar las investigaciones sobre el cine en EEUU y los estudios sobre el flamenco correspondientes a ese periodo histórico. El descubrimiento de la identidad real de la protagonista y su relación con la película de Edison es fruto de ese cruce. Navegando en Google ahora sería muy sencillo encontrar esa relación; antes hubiera sido imposible. Mis investigaciones la avalan, las de los catedráticos no.

Los interesados juzgarán si ese dato, dado en 2010, es irrelevante para que Velázquez-Gaztelu no lo incluya entre los “principales rasgos” del descubrimiento “práctico” de la artista. Por lo pronto, si no se hubieran apoyado en él, Gelardo y Navarro no podrían haber incluido un comentario de la película de Edison en el marco de la biografía de Carmencita. Hasta 2011 nada demuestra que conocieran el nombre real de la artista en su vinculación con la película. Tuvieron tiempo entre 2008 y 2010 para hallar la conexión. Sus investigaciones centraban a la bailaora desde la perspectiva del flamenco, las mías desde la perspectiva del cine… y llegué antes, en 2010. Gelardo y Navarro no reconocieron esa deuda en 2011. Tampoco reconocieron otras fuentes muy necesarias. Navarro pudo hacerlo después en 2013 y no lo hizo. Un periodista puede, en aras a la concisión que restringe su espacio en el medio, no citar sus fuentes. Ya se le pedirán cuentas más tarde. Pero el código deontológico de un profesor de universidad le obliga a difundirlas. Es tan sencillo como eso.

José María Velázquez-Gaztelu sabrá las razones por las que incita al lector a pensar que esa conexión de Carmencita con el cine norteamericano es obra de los catedráticos citados. Este artículo se empeña, entre otras cosas, en demostrar el poco conocimiento que Velázquez-Gaztelu tiene en concreto sobre este tema y, por tanto, su poca capacidad para discernir “sus principales rasgos”. ¿Será posible entonces que, sobre este asunto, por algún interés que no alcanzo a comprender, se los hayan soplado en la oreja?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bailes españoles en la Exposición Universal de París, 1900 (I): El Palais de la Danse

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Imagen nº 1. Palais de la Danse.

El Palais de la Danse, ubicado en la Rue de Paris, se inauguró el 25 de mayo de 1900 con motivo de la Exposición Universal (Le Petit Parisiene, 25-5-1900, p. 3). Con un capital social de 750.000 francos, este edificio art noveau fue diseñado por el arquitecto Lemarié y decorado por el pintor, cartelista e ilustrador Manuel Orazi (Roma 1860 – Paris 1934). Sigue leyendo

Flamencos en la Exposición Universal de París de 1900 (II): El lugar de filmación de las películas de Lumière.

Por Kiko Mora

 

Lumiere. Danses espagnoles a la feria sevillanos. Vue 1123

Imagen nº 1: Fotograma de la película “Danse espagnole a la feria Sevillanos” (vue 1123).

El catálogo de Michelle Aubert y Jean-Claude Seguin, titulado La production Cinématographique des Frères Lumière, contiene una información muy exigua sobre las dos películas de bailes flamencos y boleros realizadas por la compañía Lumière durante la Exposición Universal de París de 1900 y, por tanto, deja abiertos muchos interrogantes al respecto.  Sigue leyendo

¡Y dale con Otero!… Flamencos en la Exposición Universal de París de 1900

Por Kiko Mora

Detalle película

Imagen nº 1: Detalle de un fotograma de la película “Danse espagnole de La Feria Sevillanos”. Hermanos Lumière, 1900.

Observen la imagen que sirve de pórtico general a este post. Pertenece a una película rodada para el cinematógrafo de los hermanos Lumière durante la Exposición Universal de París de 1900. En ella aparecen siete personajes sentados, dispuestos a la manera de un cuadro flamenco. Sigue leyendo